Los Abuelos: Esos Segundos Padres – Su Tercera Edad

Los Abuelos, Como nos ayudan a los Padres

Abuelos, padresLos tiempos han cambiado tanto que ni siquiera los abuelos son los mismos de antes. Hasta hace dos o tres generaciones atrás, cuando el grupo familiar reunía a sus distintos miembros bajo un mismo techo, los abuelos estaban completamente integrados en el seno familiar y desempeñaban un papel concreto, intervenían directamente en la crianza de los hijos.
Hoy en día la familia consanguínea ya no es la unidad de antaño. Es sobre todo, la vinculación emocional la que mantiene la relación entre padres, hijos y nietos. Una vida más larga, una salud que se conserva mejor, economías independientes y viviendas aparte, hacen que el centro de la familia esté enfocada en la relación conyugal de los padres.

 

 

Teniendo en cuenta lo anterior, existen muchos matrimonios jóvenes que temen perder su recién conquistada “independencia familiar” si los suegros, los padres de ambos, empiezan a inmiscuirse en su hogar. Su inseguridad y miedo a no poder resolver los conflictos que pueden surgir, hace que aborten demasiado rápido un diálogo con sus mayores, privándose y privando a sus hijos de una relación que podría tener una cara muy positiva.

 

 

Abuelos, padresEs bien cierto que en ocasiones, los padre-abuelos quieren seguir mandando en la vida de sus hijos adultos. Sin embargo, si existe un buen diálogo entre la pareja, las opiniones de los abuelos no podrían generar ningún conflicto importante. Ellos, al aportarnos sus puntos de vista, muchas veces solo buscan seguir desempeñando un papel que les haga sentir importantes.

 

Por su parte, los niños necesitan las relaciones con sus abuelos y se enriquecen con ellas. Un primer punto para analizar, sin prejuicios, el papel beneficioso que los abuelos desempeñan en la vida de sus nietos, es admitir que la experiencia de los mayores si es una fuente de conocimiento y de sabiduría, aunque no la única.

 

Nuestros padres han vivido la educación de nosotros, y aunque no lo reconozcan abiertamente, han visto algunos de los errores que ellos han cometido, lo que les capacita para una mayor comprensión de ciertas facetas de su infancia. Muchas veces serán con sus nietos más ecuánimes, más pacientes y más cariñosos de lo que han sido con sus propios hijos. ¡Cuántos buenos recuerdos guardamos nosotros de nuestros abuelos!

Abuelos, padresPara los nietos, la casa de los abuelos es la segunda casa-hogar, en la que encuentran otra fuente de seguridad, estabilidad y comprensión.
En muchas ocasiones los niños tienen miedo a perder el cariño de los padres y también a que éstos se enfermen, les pase algo y no los puedan cuidar. En la psicología se habla de “miedo al abandono” y este miedo es uno de los conflictos más importantes del yo infantil. Los abuelos, con sus cuidados y su presencia, vienen a mitigar este conflicto. En muchos momentos de apuro los niños corren hacia los abuelos.

 

Los Abuelos como Participan

Abuelos, padresEl tiempo que muchos abuelos brindan a sus nietos, será aprovechado con alegría por los niños, porque es una fuente más para satisfacer sus deseos de ser el centro de atención de la familia y de recibir el cariño de quienes les rodean.

 

Ante esto es importante saber que, a pesar de que la influencia de los abuelos hacia los nietos es de total beneficio, su función no es la de suplir a los padres. Como centro de sus vidas, los hijos necesitan a sus propios padres y a su propio hogar.

 

Por otro lado, el mundo de los abuelos brinda también una segunda referencia de socialización, aportando normas, valores, formas de ver la vida en forma diferente a los padres, enriqueciendo así el desarrollo del niño. Es otro puente más para la adaptación social, con matices y colores distintos.

 

Esta diferencia con el hogar primario tiene aspectos muy positivos, pero también puede ser la fuente principal del conflicto de los padres con los abuelos, ya que puede representar ciertas influencias para los nietos que a los padres no les gustan, porque en muchas ocasiones los padres no comprenden las caracteristicas psicologicas de la vejez.

 

Como primer punto ante el conflicto sobre las diferencias, es importante aclarar que éstas toman una dimensión distinta si comprendemos que el eje central de la referencia moral de los hijos son los propios padres, no importando qué tanto cariño le tenga el niño a sus abuelos. Solo tendrá un peso importante la opinión de los abuelos, si la relación entre padres e hijos está cargada de tensiones y si no nos tomamos el tiempo para explicarle a los hijos que los abuelos piensan así porque antes las cosas eran de otra manera.

 

Los padres deben preparar a sus hijos a convivir y desarrollarse en un ambiente en el que existe lo positivo y lo negativo, aspectos con los que podrían o no estar de acuerdo. Si por el contrario, nos enojamos y apartamos a nuestros hijos de estas experiencias con los abuelos, solo enseñaremos que ante el conflicto hay que escapar y que si una persona no piensa igual que él en el futuro debe alejarse en vez de buscar el diálogo o un punto de acuerdo. Esto lo aprenderá el hijo y lo llevará a cabo en su edad adulta no importando si ese alguien con el que no está de acuerdo sea su padre, su hermano, un amigo o un conocido del trabajo.

 

Esto no quita, por supuesto, que si las cosas van demasiado lejos, tengamos unas palabras serias con los abuelos, haciéndoles ver su error.

 

Abuelos, padresPara entenderse hay que matizar. El diálogo generacional y el papel a desempeñar por parte de los abuelos se matizarán según estén en una u otra etapa de la vida y según hayan ido encausando sus propios intereses.

 

Los abuelos jóvenes aportan mayor flexibilidad de carácter y más capacidad para el cambio. Por otra parte tienen más intereses profesionales y sociales y están menos disponibles. En ciertos casos están cansados de su papel de padres y quieren vivir por fin su propia vida. Entonces los padres deben de aceptar que sus hijos tengan en estos abuelos unas figuras de fondo, solo presentes en las grandes ocasiones.

 

Los abuelos de la tercera edad, por su parte, suelen ser más disponibles para sus nietos, sin embargo, se cansan más y su capacidad para el cambio es menor. A veces tratan de inmiscuirse de más en la educación de sus nietos y ante esto, los padres deben mostrarse con demasiada tolerancia y, a través del dialogo, llegar a un acuerdo con el abuelo, por lo menos cuando el hijo esté presente o la situación sea muy tensa.

 

Un grupo, de que se debe hacer mención, son los abuelos viudos, quienes necesitan más el calor de hogar de sus hijos. Se pueden volcar muy positivamente en los nietos, pero la necesidad de llenar el hueco dejado por el cónyuge podrá ser temporalmente una fuente de tensiones para el grupo familiar.

 

Claro esta, que dentro de estos tres grupos habrá abuelos que asumirán con gusto la colaboración activa en el cuidado de los nietos y se sentirán de nuevo realizados a través de esta tarea. Lo importante como padres, es hacer que si surge alguna tensión en cuanto al cuidado y educación de los hijos, tratar de dialogar y llegar a un acuerdo, teniendo siempre presentes dos aspectos:

  • Para los abuelos no es fácil cambiar y no dejarse influenciar por el sentimiento de inutilidad que trae consigo la independencia de sus propios hijos.
  • Las relaciones entre abuelos y nietos están (como segundos padres)cargadas de muchos elementos positivos y contribuirán a que los hijos enriquezcan su personalidad, siempre que logremos establecer un clima de cooperación con los abuelos, aceptando las limitaciones y valorando lo que aportan.

Por la Psic. Sofia Mann de Dayán
Maestra en Psicología Clínica y Psicoterapia
04455-4699-5512
Citas: (0155) 5281-3085

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